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MSCI World vs S&P 500: ¿Qué índice elegir desde España?
Cuando decides empezar a invertir a largo plazo mediante fondos indexados o ETFs, te encuentras casi siempre con la misma encrucijada: ¿Apuesto todo al S&P 500 o elijo la diversificación global del MSCI World?
Es la pregunta del millón (o de la independencia financiera). Ambos índices son gigantescos, históricos y sólidos, pero tienen diferencias clave que pueden afectar a tu tranquilidad y a tu rentabilidad.
Desde España, la decisión no es solo cuestión de números, sino también de filosofía de inversión. Vamos a desglosarlo.
¿Qué son exactamente?
S&P 500 (Standard & Poor’s 500)
Es el índice que recoge a las 500 empresas más grandes de Estados Unidos.
- Geografía: 100% EE.UU.
- Divisa: Dólar (USD).
- Filosofía: “Apostar por la economía más fuerte del mundo”.
- Top Holdings: Microsoft, Apple, Nvidia, Amazon, Meta, Alphabet.
MSCI World
Es un índice que recoge más de 1.400 empresas de 23 países desarrollados.
- Geografía: Global (pero con mucho peso de EE.UU., aprox. 70%).
- Divisa: Dólar, Euro, Yen, Libra… (aunque cotice en una moneda, las empresas ganan en muchas).
- Filosofía: “No buscar la aguja, sino comprar el pajar entero”.
- Top Holdings: Los mismos que el S&P 500, pero con menos peso individual.
La gran comparativa: Rentabilidad vs Riesgo
Rentabilidad Histórica
Si miramos la última década (2014-2024), el S&P 500 ha aplastado al MSCI World. Las tecnológicas americanas han tirado del carro de una forma brutal.
- S&P 500: ~12-13% anualizado.
- MSCI World: ~9-10% anualizado.
Pero cuidado: Rentabilidades pasadas no garantizan futuras. En la década de los 2000 (“la década perdida”), el S&P 500 tuvo rendimientos negativos, mientras que otros mercados lo hicieron mejor.
Diversificación y Riesgo
Aquí es donde el MSCI World brilla.
- S&P 500: Tienes riesgo país. Si EE.UU. entra en una crisis profunda, cambia su regulación o pierde su hegemonía mundial, tu cartera sufre el 100% del impacto.
- MSCI World: Si EE.UU. cae pero Europa o Japón suben, el golpe se amortigua. Además, el índice es “autocorrector”. Si China o India (cuando sean considerados “desarrollados”) superan a EE.UU., el MSCI World aumentará su peso en esos países automáticamente. Tú no tienes que hacer nada.
¿Cuál elegir desde España?
Para un inversor español, la decisión depende de tu perfil de riesgo y tu horizonte temporal.
Elige S&P 500 si…
- Crees ciegamente en EE.UU.: Piensas que la innovación y el capitalismo americano seguirán dominando el mundo.
- Buscas máxima rentabilidad: Estás dispuesto a aguantar más volatilidad y periodos donde EE.UU. lo haga peor que el resto del mundo.
- Aceptas la concentración: No te importa que casi el 30% de tu dinero esté en las “7 Magníficas” tecnológicas.
Elige MSCI World si…
- Buscas tranquilidad total: Quieres “comprar el mundo” y olvidarte. No quieres adivinar qué país ganará la próxima década.
- Valoras la diversificación: Prefieres sacrificar un poco de rentabilidad potencial a cambio de reducir el riesgo de que un solo país falle.
- Eres un inversor pasivo puro: La filosofía Boglehead más estricta suele preferir la máxima diversificación posible (incluso añadiendo un índice de Emergentes, ya que el MSCI World solo cubre desarrollados).
La opción híbrida (¿Tiene sentido?)
Muchos inversores piensan: “Pondré un 50% en S&P 500 y un 50% en MSCI World”. Error común. Dado que el MSCI World ya es un 70% EE.UU., al hacer esto estás sobreponderando EE.UU. hasta casi un 85-90%. Estás duplicando las mismas empresas (Apple, Microsoft) en ambos lados. No ganas mucha diversificación real, solo concentras más en América.
Es mejor elegir uno y mantener el rumbo.
Conclusión
No hay respuesta incorrecta. Ambos son vehículos excelentes para generar riqueza a largo plazo.
- Si eres joven, agresivo y “pro-USA”: S&P 500.
- Si quieres la cartera definitiva para “dormir tranquilo” pase lo que pase en el mundo: MSCI World.
Personalmente, para la mayoría de inversores que empiezan, el MSCI World ofrece el equilibrio perfecto entre simplicidad, seguridad y rentabilidad.
Nota: La información aquí presentada es meramente educativa y no constituye asesoramiento financiero.